domingo, 21 de enero de 2018

LA URUGUAYA

“La uruguaya” ha sido uno de los fenómenos literarios del pasado 2017 en España. Su autor es el escritor argentino Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) que aunque ha publicado, además de poesía y algún libro de cuentos, un buen número de novelas en su país, no era hasta ahora demasiado conocido en el nuestro. Con “La uruguaya”, que se editó en Argentina en 2016, ganó el pasado año el prestigioso premio de novela Tigre Juan, ha obtenido una excelente acogida entre la crítica y los lectores españoles y el libro, que será llevado al cine próximamente, ya va por su quinta edición.

“La uruguaya” es una narración corta que puede leerse casi de un tirón. La historia la cuenta en primera persona el propio protagonista, un año después de los hechos y a modo de confesión a su mujer, a la que se dirige en segunda persona. Lucas Pereyra es un escritor de algo más de cuarenta años, casado y con un hijo pequeño, que se desplaza de Buenos Aires a Montevideo, al otro lado del Río del Plata, para cobrar unos adelantos económicos por dos contratos de libros que había firmado en España y Colombia. Pretende evitar las restricciones cambiarias, originadas por el llamado “cepo cambiario” que se implantó en Argentina entre 2011 y 2015. Lucas pretende aprovechar el viaje para ver a una mujer con la que tuvo un pequeño escarceo amoroso en un encuentro de escritores y de la que se quedó prendado. Es una atractiva joven de 28 años a la que él denomina siempre por su apellido, Guerra, aunque Magalí sea su nombre de pila. En Montevideo ambos vivirán una jornada verdaderamente intensa y sorprendente.

El relato está narrado de manera muy fluida y amena, con un lenguaje coloquial, muchos modismos argentinos y buenas dosis de ironía, y su lectura engancha de principio a fin. El texto es una confesión de infidelidad, escrito como una carta en la que el narrador explica a su mujer, con todos los detalles, incluidos los sexuales, la imbecilidad cometida un año atrás, cuando fue víctima del autoengaño de su propia masculinidad y pudo comprobar de manera humillante la enorme distancia que mediaba entre sus deseos y la realidad. Lucas Pereyra, llevado por una situación de crisis sentimental, familiar y hasta económica, se da de bruces en ese Montevideo, idealizado y de extraños fenómenos celestes, con una realidad implacable y feroz que lo reconduce a sus seguridades anteriores eventualmente abandonadas.

Hay también en “La uruguaya” algo de autobiografía, confesada por su autor, y muchas referencias literarias: a Onetti, a Rimbaud, cuya biografía deja olvidada en el hotel el narrador, y a Borges y su modificado poema “Montevideo”, entre otros. Incluso el propio Mairal llega a comparar a Lucas Pereyra con Don Quijote en alguna entrevista: “Al pobre Quijote lo apalean dos veces. A mi personaje las cosas no le salen como desea. La distancia entre deseo y realidad siempre funciona en literatura. Eso es ‘El  Quijote’. Todos somos un poco así, vivimos con nuestro mundo inventado y todo el tiempo nos damos contra la realidad. Así funciona Uruguay para los argentinos, como el paisito bueno donde vamos de vacaciones, pero en la novela no es así”.

Literariamente fructífero, por bien descrito y contado, es el viaje del narrador hasta Montevideo y sus horas de estancia en la ciudad uruguaya. Hay en el argentino al parecer una visión inocente y buenista de lo uruguayo que hace tal vez confiarse demasiado a Lucas Pereyra, ensimismado por su ardiente ensoñación erótica y su extasiada felicidad momentánea, que alguno puede estimar como una actitud demasiado inocente e ingenua.

“La uruguaya” es, sin duda, una novela seductora y la crítica y los lectores parecen haber caído rendidos a sus encantos, pues ha sido incluida en muchas de las listas de los mejores libros hispanos del pasado 2017. Ha servido también para descubrir en nuestro país a un escritor que en el suyo tiene un largo recorrido. Mairal, que publicó después “Maniobras de evasión”, anda enfrascado ahora en la escritura del guion cinematográfico de su exitosa novela. No parece fácil que la película pueda quedar tan redonda como la novela.

“La uruguaya”. Pedro Mairal. Libros del Asteroide. 2017. 144 páginas.

jueves, 11 de enero de 2018

DE NAVAL A LAMATA POR SAN BENITO Y LA SIERRA DE ARBE

Naval
 Cotiella con la niebla matinal, antes de dejar los coches en Lamata
 Pilaret de San José en el inicio de la caminata en Naval
 Grupo en la subida
 Naval con zoom desde el camino de subida
 Subiendo desde Naval a San Benito

 Vista del Turbón
 Llegando a San Benito
 En la ermita de San Benito



 Foto con zoom de la iglesia de Olsón desde San Benito
 Olsón
 Vista del Aneto, con el tozal de Palo en primer plano.
 Cotiella
 Bajando de San Benito a Lamata


 Litonero de Casa Olivar en Lamata
 Gatos en Lamata

 Comida en Tres Caminos de El Grado
La pasada semana, y aprovechando las vacaciones navideñas, hice una agradable excursión con Caminantes de Alpargata, grupo de amigos procedentes de Graus y Barbastro que suelen realizar con regularidad salidas al monte en días laborables. En este caso habían diseñado un atractivo recorrido entre las localidades de Naval y Lamata, uniendo las comarcas de Somontano y Sobrarbe a través de la sierra de Arbe, con la ermita de San Benito como punto más alto y cambio de vertiente del itinerario.

Tras dejar previamente algún vehículo en Lamata para la vuelta, alrededor de las 9.30 horas iniciamos la caminata en la plaza mayor de Naval. Salimos de la población por una calle ascendente y pasamos junto al pilaret de San José. Llegamos a la carretera de Suelves y en un cruce de caminos, con una cruz de término en medio, cogimos el de la izquierda. Hasta la ermita de San Benito, y durante 7,7 km, fuimos ascendiendo por una pista de tierra, con bosque de carrascas, enebros y bojes y algún campo de almendros. A nuestra izquierda vimos durante un buen rato el diseminado caserío actual del pueblo de Suelves, con construcciones más recientes junto a las antiguas del viejo despoblado.

A la derecha de la pista dejamos las ruinas del antiguo mesón de la Sierra. En este punto nuestro camino, hasta aquí señalizado como sendero local, conecta con el PR-HU159 que viene procedente de Abizanda y de la ermita de San Victorián, famosa por la predicción anual de los langostos. Seguimos el PR durante poco más un kilómetro y llegamos a la ermita de San Benito, ya en la comarca de Sobrarbe. Situada a 1.075 m. de altitud, desde ella se contempla una espléndida panorámica del Pirineo, con Tendeñera, las Tres Sorores y las Tres Marías, la Peña Montañesa, las Maladetas y el Aneto, Cotiella y el Turbón, entre otros picos importantes de nuestra cordillera. También se ven muchos pequeños pueblos sobrarbenses, entre los que destaca Olsón con su majestuosa iglesia de Santa Eulalia. A la ermita de San Benito, construcción popular del siglo XVI de alargada planta rectangular, aún suben en romería desde los pueblos de la redolada y, por su importante valor simbólico y religioso, la sierra de Arbe, en la que se ubica, es también llamada en la comarca sierra de San Benito.

Desde la ermita, y tras la reglamentaria parada, dejamos el PR-HU159 que se dirige a Olsón y descendimos, en dirección al norte, por una pista que sigue el camino de la vieja cabañera del ganado. Terminada la bajada, y tras un corto tramo por carretera, llegamos a Lamata, donde dimos por terminado nuestro recorrido. Habían sido 14 km, en los que invertimos cinco horas, andando relajadamente e incluyendo las necesarias paradas. El desnivel de subida fue de unos cuatrocientos metros y de unos quinientos el de bajada. Tras recuperar los vehículos que habíamos dejado en Naval, nos fuimos a comer a un restaurante de El Grado, donde repusimos fuerzas tras la caminata en una ambiente agradable y distendido. Una buena manera de empezar el año excursionista.

Artículo publicado en Diario del Alto Aragón


domingo, 7 de enero de 2018

MUJERES EN EL GULAG


“Vestidas para un baile en la nieve” es un ensayo que reúne las historias de nueve mujeres que fueron condenadas al Gulag durante la dictadura soviética. Su autora es Monika Zgustova (Praga, 1957), escritora y traductora checa afincada en Barcelona desde los años ochenta. Colaboradora en varios diarios, ha traducido al español a muchos de los principales autores checos y rusos y ha publicado ensayos y cuentos, una obra de teatro y seis novelas, la última de las cuales es “Las rosas de Stalin” (Galaxia Gutenberg, 2016). Es también autora de una monumental biografía del gran escritor checo Bohumil Hrabal (“Los frutos amargos del jardín de las delicias”, Galaxia Gutenberg, 2016), alguno de cuyos libros hemos reseñado en esta sección.

El terrible castigo de la deportación de los disidentes a los campos de trabajo durante la época estalinista fue denunciado por el escritor ruso Alexander Solzhenitsin en su monumental obra “Archipiélago Gulag”, donde reunía su propia experiencia y los testimonios de más de doscientos compañeros de aquella feroz represión. Otros escritores continuaron el camino de denuncia iniciado por Solzhenitsin. No había, sin embargo, ningún libro que narrara las vivencias de las mujeres que sufrieron en sus carnes esa dolorosa experiencia. El libro de Monika Zgustova viene a llenar ese vacío: “Había leído a Solzhenitsin y otros libros con testimonios masculinos, me dieron direcciones de ex presas y empecé a visitarlas sin documentación previa. Para conservar la misma mirada que puede tener el lector de mi libro ante las vivencias que me contaban. No hay literatura, todo es la pura verdad que me explicaron aquellas mujeres”.

“Vestidas para un baile en la nieve” contiene nueve entrevistas con otras tantas mujeres que sobrevivieron al Gulag. Aunque algunas viven en Londres o París,  casi todas fueron entrevistadas en los típicos pisos de los suburbios de Moscú, en los populares bloques de viviendas conocidos como “jruschovki”, construidos en la época de Nikita Jruschov, el sucesor de Stalin. Es durante la dictadura de este, en la segunda década de los años cuarenta y la primera de las cincuenta, cuando estas mujeres sufrieron el destierro a los campos de trabajo de las frías tierras siberianas próximas al Ártico. El libro está dividido en nueve capítulos y cada una de las mujeres a las que se dedican es comparada con un personaje de la mitología clásica (la mujer de Lot, Penélope, Judith, Minerva, Psique, Antígona, Ulises, Ariadna y Eurídice). Todas son mayores cuando son entrevistadas, excepto Galia Safánova, que nació en los años cuarenta en un campo del norte de Rusia donde su madre estaba confinada. Especialmente interesante es el caso de Irina Emeliánova, hija de Olga Ivínskaya, el último amor de Boris Pasternak, que inspiró el personaje de Lara de la novela “El doctor Zhivago”. Irina estuvo en el Gulag con su madre (antes lo había estado su abuela) durante los años sesenta, ya en época de Jruschov.

Lo que más sorprende a la entrevistadora es que “la mayoría de ellas dicen que si tuvieran otra vida, querrían pasar unos años en un gulag, repetir la experiencia. Esto es algo que yo no podía entender”. “Creo que la diferencia era tan fuerte, para bien y para mal, que la vida normal les parecía descafeinada, poca cosa”. Allí, frente a la constante humillación, vivieron con una intensidad única sentimientos como la amistad, el amor, el cariño o la solidaridad. Otro aspecto que llama la atención es la búsqueda de la estética y la belleza para sobrevivir en medio del horror que padecían. “Casi todas las mujeres que sobrevivieron –dice Monika Zgustova– me explicaron que el sentido de la estética, de sentirse bien con ellas mismas, era muy fuerte. Tras una jornada de trabajo de entre 12 y 15 horas en condiciones extremas, cuando regresaban al barracón, en lugar de lanzarse sobre la cama y quedarse fritas, se lavaban y planchaban el pantalón como podían, con las manos, para estar presentables, no para nadie, sino para ellas mismas, para sentirse limpias. Es curioso que quienes seguían estas prácticas sobrevivían más que las otras. La cultura, tener conciencia de su inocencia, ese saberse injustamente condenadas, les ayudaba a sobrevivir”.

Todas ellas, además, se convirtieron en grandes lectoras y los libros ocuparon ya para siempre un lugar fundamental en sus vidas. Leer este libro sobre sus terribles experiencias es rendirles el homenaje y reconocimiento que merecen.

“Vestidas para un baile en la nieve”. Monika Zgustova. Galaxia Gutenberg, 2017. 269 páginas.

viernes, 5 de enero de 2018

CAMINO REAL DE SANTIAGO PENA + DOLMEN DE BRAÑAL Y DÓLMENES DEL MONTSEC

Dolmen de Brañal


 Mar de niebla desde la subida a la cima del Montsec de Ares

 Asomándonos sobre las pasarelas de Montrebei
 En la cima del Montsec de L'Estall (1.331 m.)
 Sabina
 Bajando desde el paso de San Miguel
 Ruinas de la ermita de San Miguel
 El Montsec de L'Estall
 El pantano de Canelles
 El primer dolmen del Montsec


 Segundo dolmen del Montsec
 L'Estall

 PR-HU50, desde L'Estall al Mas de Quintillá

 Foto con zoom de Luzás
 Viacamp


Estupenda excursión por el Montsec aragonés, recorriendo el nuevo camino real dedicado a Santiago Pena (último habitante de L'Estall) y tres dólmenes que desconocía. Recorrido de 20 Km, que hemos hecho en poco más de seis horas (cuatro horas y catorce minutos en movimiento), con 695 m. de desnivel: Collado del Brañal - Dolmen de Brañal - Cima del Montsec de L'Estall (1.331 m) - Paso de San Miguel y ermita - Collado de Ramis - Dólmenes del Montsec - L'Estall - PR-HU50 - Mas de Quintillá - Collado del Brañal. Buen día para caminar, con algunas nubes y algo de viento en lo alto del Montsec.

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-camino-de-santiago-pena-dolmenes-21878434